La película que he estado viendo hoy, Contagio, cuenta a priori con muchos ingredientes que la hacen un plato suculento. Reparto de auténtico lujo, director experimentado al volante, thriller con denuncia social. Y sin embargo, la cosa no acaba de salir redonda. Me explico: es una película interesante, con una buena factura, en muchas ocasiones el relato funciona muy bien; pero en otras ocasiones, lamentablemente, el ritmo falla, determinados hilos narrativos flojean y la variedad de temas y de elementos que se quieren tocar es tan amplia que, como bien dice el refranero español, quien mucho abarca poco aprieta. Analicemos un poco las razones por las que un proyecto con tan buena pinta no cuaja del todo.
La historia que la peli narra no es nueva: un virus se propaga, las autoridades investigan, se toman medidas impopulares. Pero hay un par de puntos de vista algo novedosos: por un lado, la epidemia se trata desde un primer momento como algo global, lo que descentraliza en cierto modo el relato; por otro, la investigación científica es, a modo de de pesquisas detectivescas, lo que vehicula la narración. Es ahí donde la película funciona bien, en ese ritmo trepidante que lleva al espectador de un lado a otro, sin solución de continuidad, mostrando todas las piezas del puzzle, pero sin dar tiempo al espectador a colocarlas.
Ese es el ritmo que pide la película, un ritmo acorde con el imparable avance del virus, de aquí para allá, en todos lados, saltando sincopadamente de ciudad en ciudad, de país en país, de continente en continente, hasta que el mundo completo está sumido en el caos. Con esa propuesta estética y esas texturas (ejemplificadas a la perfección en los interludios ambientados con música electrónica que tan bien captan el espíritu de este trabajo), los investigadores hacen lo que pueden en esta vorágine, pero se ven subsumidos por el huracán patógeno que se les viene encima.
Pero llega el momento en que Steven Soderbergh y su guionista quieren hablar del caos y de la destrucción causada por saqueadores y delincuentes. De lo que pasa cuando una sociedad queda descabezada de sus principales figuras de gobierno y de autoridad. De los conflictos personales de los científicos. O, el acabose, el conflicto entre prensa escrita y blogosfera, dejando también unas pinceladas de los peligros de la información por Internet, de lo hijas de puta que son las farmacéuticas y otros temas que dispersan tanto la acción que la cosa acaba por desinflarse poco a poco.
Lo que pasa es que cuando hasta el papel más ínfimo (un conserje que trabaja en el centro de enfermedades, la paciente que comienza el embrollo) lo sostienen intérpretes de la entidad de John Hawkes o Gwyneth Paltrow, la magia hace su efecto. Y contar con dos de las mejores actrices del momento (de hace muchos momentos, de hecho) como son Kate Winslet y Marion Cotillard, o con seguros como Matt Damon, Jude Law o Laurence Fishburne, siempre hace la tarea más llevadera.
Os dejo el trailer, a ver si alguno se anima a ver la peli, y a comentar…

