Yo voy a ser ‘El Rey León’

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Hace ya unos cuantos años, la Disney decidió que ya había saqueado bastante el folklore europeo, y se aventuró en la obra de Shakespeare. Allí, descubrió un genial material dramático en Hamlet. Cambiamos a los humanos por animales de África, un perfilado de los personajes adecuado y ¡tachán!, tenemos El Rey León, quizá el último gran éxito de la animación en 2D y una película capital en la educación de un servidor. Pues bien, algún tipo muy listo pensó que, con tantas canciones buenas y tanta música pegadiza, el musical de Broadway era una parada obligada. Dicho y hecho. Y desde hace unos meses, la versión española la podemos disfrutar en el Teatro Lope de Vega en Madrid.

Conste que si mis opiniones sobre cine son muy cuestionables, las que puedo verter sobre musicales teatrales son fruto de la más profunda ignorancia, algo que trataré de disimular lo máximo posible. Empecemos por lo que a todos, desde el crítico más sesuso al niño más inocente, atrapa desde el mismísimo principio: la auténtica exuberancia audiovisual del tinglado. Cuando se apagan las luces, la percusión comienza a acompañar las respiraciones ansiosas del público y la mona (¿por qué ese cambio de sexo?) Rafiki empieza a cantar, se establece el hechizo. Y ese hechizo se hace mucho más fuerte cuando los animales (¡qué jirafas!¡qué guepardo!¡qué elefante!) hacen acto de presencia. La introducción pone un listón muy alto.

Pero el espectáculo se las ingenia para mantenerse en un nivel muy muy bueno. A pesar de la modificación sustancial de las letras de las canciones, la esencia de éstas es tan profunda que nada importa. Los pies se agitan, los hombros oscilan, la cabeza baila de un lado a otro. Sí, joder ese es Simba, y ese Mufasa, y ese miserable es Scar. ¡Están ahí! Hasta el descanso de la función, el ritmo sube y sube, no para. Mención aparte merece el acto de la estampida, un verdadero lujo, una maravilla. El espectáculo escénico presenta un sinfín de recursos expresivos que algún día deberé examinar más tranquilamente.

Tras el descanso, un pequeño bajón. ¿Las razones? Un par de canciones de relleno, que son demasiado flojas, demasiado ramplonas, demasiado poco emocionantes. Pero la representación recupera rápidamente el pulso, apoyada fundamentalmente en el poderío de las actuaciones musicales y en el descaro y el magnetismo de una mangosta Timón, barnizado de una personalidad muy mediterránea (no diré más para no joderle la sorpresa a nadie). Un final a la altura de las circunstancias pone un digno broche al musical.

¿Recomendable? Al ciento por ciento. Aunque he de confesar una cosa: verla con Lau, en unos asientos inmejorables, es algo que ninguno podréis disfrutar. Aun así, si tenéis la oportunidad de verlo, no la desaprovechéis.

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2 respuestas a Yo voy a ser ‘El Rey León’

  1. Jolocho dijo:

    Vale, te envidio. Todos te envidiamos. Pero me has dado una muy buena idea amigo xD

  2. Gabri dijo:

    Yo flipé mucho también, el comienzo con todos los animales es espectacular, y la noche con todas las estrellas de la sabana que acaban formando la cara del león, brutal. Y lo de la estampida fue perfecto, yo lo llevaba pensando todo el rato ¿Cómo resolverán lo de la estampida? Y al final, genial¡¡

    Un espectáculo maravillos que es totalmente recomendable.

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