“Shame”, fascinación desoladora

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Brandon es un tipo que vive en New York. Tiene un buen trabajo y un apartamento pintón en la Gran Manzana. Pero algo lastra su relación con el mundo: su adicción al sexo. Y en estas llega su hermana, y termina de desequilibrar por completo su precaria situación emocional. Así, a grandes rasgos, podría resumirse el argumento de Shame, la última película del artista de vanguardia Steve McQueen (no confundir con se actor duro entre los duros). Y una persona educada se pararía aquí, porque estamos ante una película que debe ser disfrutada y sufrida sin prisas, sin pausas y sin expectativas. Pero como yo no soy esa persona educada, comentemos lo que conlleva la experiencia de sentarse en un cine y contemplar las desventuras de este desdichado cazador de orgasmos.

La película basa todo su potencial expresivo en la importancia de lo planos (ojito con la elección de cada escala de plano, y con la decisión de mover o no la cámara), en el uso de los espacios (muy relacionado con lo anterior) y sus dos protagonistas. Empiezo por el último punto…

Carey Mulligan es una gran actriz que está opositando muy fuerte para convertirse en intérprete de culto, tanto por su intervención en pelis que huelen a cult movies (Nunca me abandones, Drive, la misma Shame) como por su capacidad para aprehender momentos clave que se instalan en la memoria de cualquier espectador (cantando el New York New York de Sinatra…). Pero lo de Michael Fassbender es muy fuerte. Bajo mi punto de vista, el trabajo que hace aquí es el mejor del año (la Academia de Hollywood sabrá por qué ni siquiera le ha nominado). La expresividad acojonante de su rostro, la personalidad con la que aguanta los primeros planos, esa sonrisa insinuada y unos ojos que tienen más diálogo que la propia boca. Un auténtico escándalo.

En cuanto al espacio, McQueen hace de New York y de los escenarios que transita Brandon algo frío, inhóspito, tan aséptico como impersonal. El cuerpo de Fassbender es un elemento más a la hora de construir un entorno que causa desasosiego, soledad, inquietud. ¿Cómo alguien puede vivir en un mundo en el que nada es cálido, todo es gélidamente depresivo? Y llegamos al último factor…

Cómo disfruto con los directores que son conscientes de que su herramienta es la cámara, y que es fundamental pensar dónde se va a colocar y cómo se va a mover, si es que se va a hacer. Shame es una película elaborada a partir de planos estáticos, bastante largos y de ninguna manera limpios. Toca olvidarse de esas composiciones en las que los personajes son el elemento fundamental a encuadrar (los protas bien centraditos), para ver planos en los que el espacio y los personajes son parte de una misma idea estética que se desarrolla hasta que McQueen decide cortar. Y en los pocos movimientos de cámara, buf, amigos, a disfrutar. Sólo comentaré un travelling siguiendo la carrera de footing de Brandon y un uso fragmentado de las steady-cam en dos secuencias esenciales.

¿Y qué decir del tema? Que nadie espere morbo (barato), que nadie espere folleteo y guarrería vacua. El protagonista no disfruta del sexo, lo necesita para no sufrir. Es algo desesperante, deprimente, obsesivo y sórdido. El periodista Juan Pando, en una charla conmigo, la comparó a El último tango en París, y la analogía me parece bastante pertinente en muchos aspectos.

Juan considera Shame una película fascinante. Yo, también.

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8 respuestas a “Shame”, fascinación desoladora

  1. Jolocho dijo:

    Mierda, ahora quiero ver esta película con alguien cercano. ¡Maldito seas, nombras las referencias fílmicas adecuadas y ya me tienes en el bolsillo!

  2. Como ese travelling que mencionas sea lateral y bien lentito, me consumo entero. Planos estáticos sucios que no acaban nunca. Peli agónica que presenta el sexo no como disfrute sino como manera de sobrevivir. Buena elección estética.

    Joder. Joder. Michael Fassbender nos va a follar a todos. Quiero ver esto.

  3. Pingback: Michael Fassbender se meterá en la piel de un guerrero celta | Goles y Palomitas

  4. @alternate_javi (demayorshowrunner.blogspot.com) dijo:

    Empezar el día con SHAME a las 10 de la mañana es un puntazo (terminarla con The Artist, otro…). Creo que no puedo añadir mucho más a tu crítica, exceptuando que a mí el uso de ese tema principal que se escucha dos o tres veces, que te adentra en la historia con ese montaje-resumen (frontal de Fassbender incluido) y que alcanza su punto álgido en el clímax -físico, sexual y narrativo- de la película. Me parece cojonudo. Como me pareció cojonuda la tensión que se palpa, no sólo sexual, en toda la película.

    No sé tú, pero yo tardé en asumirla cuando salí del cine…

    Saludetes!

    (para no enrollarme aquí, enlazo… http://demayorshowrunner.blogspot.com/2012/02/shame-de-steve-mcqueen-o-el-valor-de.html#more)

  5. Jolocho dijo:

    Esto es un puto peliculón. Voy a hacer otra crítica porque lo merece.

  6. Pingback: El peliculón: “Shame” | Goles y Palomitas

  7. Valentina dijo:

    No quiero ser carbona pero, es una pena que para una de las pocas películas que se dirige a la audiencia dando por hecho que es inteligente, esta crítica trate al lector como si fuera estúpido.

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