Los juegos del hambre: los árboles no nos impiden ver el bosque

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Nunca es fácil adaptar -bien- una novela a la gran pantalla. Menos aún si esta se engloba dentro del género fantástico, pues seguramente manejará unos códigos y un universo propio, que en páginas puede extenderse en el carácter explicativo, pero que en cine necesita condensación y acción además de carácter informativo. Todavía se pone más difícil si tiene lugar en algún tipo de futuro distópico, una ciencia ficción siempre anclada a la realidad, pero una realidad que ha transitado desde lo que conocemos hasta lo que vemos en la pantalla, es decir, que ha sufrido una evolución histórica, una sucesión de acontecimientos, que probablemente hayan cambiado los estamentos sociales y morales de la sociedad que retrata.

Dicho esto, ¿es Los Juegos del Hambre una buena película? Parece sencillo decir que es una buena adaptación, pues es fiel a su referente, respetando el desarrollo de la historia, cambiando mínimos detalles comprensibles de cara a la adaptación, captando el espíritu de su historia y de sus personajes. Pero a pesar de todo, encuentra los escollos habituales de esta clase de sagas adaptadas al cine. No es un desastre del calibre de La Brújula Dorada, está más cerca de las mejores adaptaciones de Harry Potter, pero no alcanza la maestría de El Señor de los Anillos, por poner algunos ejemplos (y ya que no he tenido el ¿placer? de ver o leer Crepúsculo, esa otra serie con la que tanto se ha comparado, no se muy bien por qué).

Esos escollos pueden resumirse en lo siguiente: en un intento de conseguir transmitir toda la información del libro, acierta en algunos recursos (como en el de convertirnos en espectadores directos del espectáculo, los Juegos, contándonos como a un público presente los vericuetos del mismo), pero acumula demasiados sucesos, demasiados personajes, como para que haya hueco para todos. También se necesitaría más espacio para conocer los distintos mundos de LJDH: aunque funciona muy bien la textura visual y plástica que ha usado inteligentemente Gary Ross para definir y diferenciar el Distrito 12, el Capitolio y los propios Juegos, hay muchos detalles por conocer que sólo quedan apuntados (la miseria y la dureza del primero; la estupidez y la paranoia conspiranoica del segundo; y el verdadero peligro y crudeza vital del tercero). Hay hechos dramáticamente importantes para la trama que pasan demasiado rápido; personajes que carecen de importancia, lo que no favorece en absoluto al discurso (la mayoría de los competidores de los Juegos del Hambre; la historia familiar de la protagonista), y sobre todo, en el afán de hacer una película comercial como lo fue la novela, se puede correr el peligro de caer en el puro espectáculo de aventuras olvidando la inherente, incisiva y seca crítica social, institucional y moral de su trama.

Pero a pesar de eso, LJDH es, si no una buena película, un filme tremendamente entretenido, repleto de imaginación tomada de múltiples referentes, con un diseño de producción perfecto y original, y sobre todo con cantidad de ideas interesantes, capaces de hablar de la opresión de ricos a pobres, de la enferma sociedad del espectáculo, de la manipulación a la que está sometido el ciudadano medio; sin que todo eso suene a ya visto, a manido. Las ideas del libro, que son lo mejor que contenía, se mantienen en la película, con unas posibilidades multiplicadas para sus secuelas, porque el campo ya está allanado y conocemos el mundo del que nos hablan, que además, lucirá mucho más espectacular en sus secuelas, con su segura inyección de presupuesto.

Y otra de las grandes virtudes de esta película está en la elección de un reparto, que desde las composiciones más expresivas (Harrelson, Banks, Tucci, Jones, Sutherland, Kravitz), a las más introspectivas (Hemsworth, Lawrence, Hutcherson), calca el trazado original de la novela. En especial los dos héroes del relato, Hutcherson y Lawrence, saben aprovechar sus personajes para definir con claridad meridiana su inteligencia, su afán de supervivencia, sus apuntes inconformistas, sus confusos sentimientos, su claridad estratega (su adolescencia, al fin y al cabo). Lawrence, además, toma prestado bagaje de su maravillosa creación en Winter’s Bone y crea a una heroína creíble, alejada del estereotipo de género, parca en palabras y sumergida bajo corazas de dolor. Un personaje tremendamente complejo, otro gran aliciente de LJDH que ha sido trasladado al cine con maestría total.

Finalmente, “los árboles no nos impiden ver el bosque”. LJDH ofrece geniales trabajos secundarias y una portentosa interpretación de la protagonista. Gracias a la fuerza de su historia original, que versa sobre enviar a niños y adolescentes a una matanza indiscriminada entre todos ellos como fin de demostrar el control y el poder de los que mandan; esta distopía para las nuevas generaciones, pero con la suficiente inteligencia como para gustar a todos, conserva su calado emocional y moral.

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2 respuestas a Los juegos del hambre: los árboles no nos impiden ver el bosque

  1. Javi Palomino dijo:

    Muy buen texto, como siempre! ;)

    Iba a hacer yo una crítica, pero conviene no saturar, que ya habéis dado dos señoras opiniones por aquí! Me alargaré un poco en este comentario para dar mis impresiones, porque justo pude ir a verla ayer y la verdad es que, para las expectativas que tenía, me sorprendió para bien (Jolocho, ya he comprobado que me puedo fiar de tu criterio, tranquilo xD). Leí el libro hace poco y me resultó bastante malo, con una buena premisa pero con un mal desarrollo. No sé… No me convenció, y culpo sobre todo al uso de la narración en primera persona y en presente, y que muchas veces roza la reflexión infatil… Personalmente me parece que se equivoca al definir tan claramente sus pensamientos, sus intenciones, en lugar de poder mirarla un poquito más de lejos, dejando vía libre a una interpretación por parte del lector, que obviamente verá lo mismo aunque se lo cuenten de una forma más sutil y no tan directa. Supongo que eso ya es algo personal.
    Además, el conflicto amoroso me parece excesivo en el libro, y agradecí que en la película le den la importancia justa (de ahí la comparación con la Saga Crepúsculo, diría yo, por todo el trío amoroso que se plantea y que según me han dicho se incrementa en las otras dos entregas).

    Habiéndome indignado y de qué manera el libro, la película me pareció muy bien adaptada, muy entretenida y (como dijiste en su día por aquí) plasmando muy correctamente las posibilidades visuales que tiene la historia, que son muchas. Y en cuanto a esto, estoy totalmente de acuerdo con lo que dices sobre la falta de explicaciones en algunos aspectos (cosas de las adaptaciones, supongo).

    Las interpretaciones están muy bien, destacando Jennifer Lawrence, cuyo personaje me gusta mucho más que el que se da a entender en la novela (para mi gusto, con unos conflictos emocionales más infantiles que adolescentes…), y por supuesto el carismático Stanley Tucci, gran secundario donde los haya. Y lo que más me gustó, el tratamiento visual: ese montaje picado a base de cámara en mano forzadamente inestable, el uso del punto de vista continuamente acompañado de muchos planos subjetivos, y el uso del sonido (incluida la falta de él), que en secuencias como el inicio de los juegos frente a la cornucopia, logra componer la tensión, la acción y el drama con una mayor intensidad que quizá de otra forma no habría funcionado tan bien, y una vez más recurriendo al punto de vista de Katniss.

    Por último, creo que la película, dentro de que como mínimo al salir sabes que no has perdido dinero al ir a verla, arrastra los defectos de la novela: un relato que en principio va en crescendo pero que de repente, en mi opinión, se estanca en un punto, se vuelve irregular en las dosis de acción y calma, y que no consigue llegar a ningún tipo de clímax. En cualquier caso, la película lo disimula mejor.

  2. Jose María Galindo Pérez dijo:

    Menudo par de críticos buenos estáis hechos!! Me he pasado el finde en Guadarrama y llego ahora a casa, y parece que tengo deberes para esta semana…ver ‘Los juegos del hambre’ de una vez!

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